sábado, 27 de noviembre de 2010

London (II) - Moving

La gente llega al Imperial a las 9 de la mañana y se va a las 8 de la noche. ¡Como rinden! De hecho, muchos desayunan y comen aquí, e incluso algunos cenan en el departamento.

Las primeras semanas voy a dedicarlas a estudiar la teoría de los quaterniones y estadística aumentada. Tengo que dominarlo bastante bien para obtener resultados más adelante. Me cuesta, pero sé que es cuestión de tiempo.


Todos los días en el metro se me recuerda de dónde vengo y la tierra que me está esperando.


He descubierto que si me voy al primer vagón (mejor que en último), suele haber sitio. Cuando lo hay, la media hora de metro la paso leyendo o con algún podcast. Cuando me toca depié hay que aprovechar: hay que desarrollar los músculos de la mano y el antebrazo, imprescindibles en la escalada, para que Luis no se me enfade, jeje.

Danilo está en un congreso en California toda la semana (como parece que va a ser habitual). Así que muuuchas horas estudiando al día y llega el fin de semana. El sábado toca mudarse a mi nuevo hogar, un mini estudio en Tufnell Park, un poco más lejos pero por fin tengo mi nevera y mi cocina.


Me voy al Lidl, que estaba más lejos de lo que esperaba, con una maleta vacía y la traigo cargadita para todo el mes. Ahora sí =).



Este Sábado ya va a anochecer, así que me doy una vuelta para conocer el barrio. Me gusta. Aprovecho para correr un poco (después de 3 meses) y probar si el esguince está curado. No es así, pero espero que para Navidades estar bien.


Hay un cementerio precioso, lóbrego y oscuro pero que no da miedo (bueno, de noche sí). Buscad fotos en Google (Highgate Cemetery) porque es impresionante.


Vuelvo a mi estudio y a estudiar (de ahí el nombre, ¿no?). Hacía años que no estudiaba un Sábado noche.


El Domingo toca turismo. Me trazo una ruta en el móvil y a patearse otra zona. Empiezo en Covent Garden y voy bajando.

video



Hay un restaurante en una cripta, justo en Trafalgar Square en las catacumbas de una iglesia. Me tienta comer allí, pero prefiero aprovechar las pocas horas de luz, así que me compro algo caliente en un koreano en Leicester Square (donde justo ayer fue el estreno mundial de Harry Potter 7) y subo hacia el British Museum.



No me va a dar tiempo a ver todo, así que me acerco un rato a Egipto y luego voy a lo que siempre más me ha interesado: Mesopotamia.








Puedo ver con mis propios ojos una parte del Poema de Gilgamesh, la piedra Rosseta y otras maravillas que no recordaba que estuvieran aquí y sobre las que tanto he leído en estos últimos años.





También hay uno de los primeros juegos de mesa del mundo! Ahora que los tenemos tan de moda. ¿Estará estas Navidades en el Nostromo? jejeje ...


Se acercan las 6 de la noche y me acerco al río, a un bar que he encontrado en Facebook con buen ambiente español para ver La Liga. Tenía ganas de hablar castellano, así que me jarto de charlar con una pareja (¡de Triana!) que está de Erasmus aquí, y con la camarera que ha venido a aprender inglés.

video

Luego metro y para casa. Estudio un poco más y a cenar. Veo El Mentalista con un bol lleno de helado de raspberry, mermelada de fresa y una cookie trozeada. Delicioso. ¡Viva el Lidl!


¿Cómo no empezar una nueva semana con fuerza, dándome esos caprichos?

sábado, 20 de noviembre de 2010

London (I) - Contact


Al anochecher, aterrizo en Heathrow.

Todo va bien hasta que entro en el metro, ese día tienen averías, eso retrasa mi cita con el de la inmobiliaria y las siguientes 3 horas las paso bastante mal por diversos contratiempos. Llego a mi cuarto y me acuesto, bastante nervioso.


Los primeros días los paso bastante desanimado, acostumbrándome a las zonas, el metro, la moneda, ... Me da mucho corte hablar en inglés, pero sé que es normal al principio.


El Imperial College es precioso. Está en pleno corazón de la zona más cultural de Londres, rodeado de museos gratis.


Me gusta el ambiente: multicultural, cosmopolita, joven y seguro. Mi habitación está a media hora en metro del Imperial, bajando por la Picadilly Line, en Holloway Road, un sitio muy vivo.

Me presentan al equipo. Cada uno es de un país distinto, tienen pinta de ser gente bastante brillante y todos muy simpáticos y atareados. Tengo que resolver algún papeleo, pues mi registro se ha retrasado.

Enseguida llega mi primer fin de semana. A patearse la ciudad. El amigo iPhone me recomienda un recorrido, metiendo algunos cambios por mi parte.

Empiezo a sonreír por primera vez desde que estoy aquí. Esta ciudad es preciosa.




Cuando no sé para dónde tirar, tengo una aplicación que me ayuda. En no pocas ocasiones, me obligo a preguntar a los viandantes, para soltarme con el inglés.


Llego a la zona más conocida. Hay que aprovechar la luz, que anochece a las 4, así que cruzo al Southbank, donde hay música, juegos y actuaciones. Me encanta.





Ceno algo rápido en un mercadillo callejero, muy agradable. Aquí hay unos dulces deliciosos. Llego a Tower Bridge al anochecer.






Toca volver. Me pierdo por el distrito financiero. Calles vacías, nada de tráfico, mal señalizado: mejor volver a la zona turística. Quiero volver andando, pero llevaba más de 20 km recorridos y no sabía bien la ruta, así que metro y para casa. En el metro, hago una prueba con el iMovies. Gran día!


El Domingo a estudiar, que para eso he venido. Al atardecer me acerco a un parque enorme, Parliament Hill, donde se tiene la mejor (dicen) vista gratuita de la ciudad. Las familias se aglutinan para ver el atardecer. Precioso!





Me compro una tarta de manzana en un puestecillo a la vuelta. Charlo un poco. Me siento muy solo, pero empiezo a encontrarle el gustillo a esta ciudad. La semana que viene será intensa: entramos en faena.

martes, 2 de noviembre de 2010

Excursiones - De cuevas

Tras la magnífica fiesta de cumpleaños de Migue y Serginho, disfruté de 1h de sueño y a las 7 me levanté para ir de cuevas a uno de los sitios más salvajes en los que he estado.

He aquí una pequeña muestra, lástima que no tuviéramos suficiente luz para grabar con calidad en las profundidades:

viernes, 22 de octubre de 2010

Excursiones - La Montaña que Ruge (y IV)

Último capítulo de la épica subida y regreso al techo del Atlas. Hoy les ofrecemos entre otras sorpresas el trueque de bienes con los locales y la fabulosa ciudad de Marrakech.

domingo, 3 de octubre de 2010

Un nuevo amigo

No sé si algún gracioso te echó por encima de la tapia para que te cuidáramos, porque eres mu chico pa colarte tú solo. Si es así, le estoy eternamente agradecido a quien lo hiciera.



Desde hoy ya tengo un nuevo coleguita =)

viernes, 24 de septiembre de 2010

Excursiones - La Montaña que Ruge (III)

Segundo capítulo, en el que ejecutamos el ataque a la cima del Toubkal.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Excursiones - La Montaña que Ruge (II)

Primer capítulo de la trilogía que narra nuestro viaje a la cordillera del Atlas para subir el Jbel Toubkal (4167m), la montaña más alta del norte de África.

martes, 31 de agosto de 2010

Excursiones - La Montaña que Ruge (I)


Ha llegado a mis manos un mapa.

Un mapa de tierras olvidadas por el hombre, más allá de las Columnas de Hércules. Donde los occidentales creíamos que solo había interminables llanuras de arena, sol y desierto. Pero no es así.

En él aparecen regiones que pocos exploradores han osado pisar, lagos malditos por genios del desierto, aviones estrellados por desafiar a la roca y montañas más altas que el ego de cualquier mortal.

En muy pocas partes del mundo se puede ver el desierto más abrasador y el hielo más gélido, luchar durante eones por dejar una cicatriz en la tierra: las fuerzas de la naturaleza en estado puro.

Allí, en ese entorno hostil pero de brutal belleza, viven hombres y mujeres duros pero humildes. Esas gentes hablan otra lengua, practican otras costumbres y adoran a otros dioses, mientras se ganan la vida bajo la mirada milenaria de "La Montaña que Ruge".

Un puñado de locos, con el brillo en los ojos de los exploradores de antaño, me han comprado un billete hacia una de las ciudades más pintorescas del mundo. Aquí debemos negociar con los locales para encontrar la forma de llegar a la cordillera. Aquí empieza la aventura.

Tres días para alcanzar la cima de varios colosos de más de cuatro mil metros de altura, alejados de la civilización, portando a la espalda todo lo necesario para la supervivencia.

No sé qué vamos a buscar allí. No sé si lo encontraremos. Ni siquiera sé si podré acompañarles. Pero hace poco leí:

"Maybe getting lost is the best way to find yourself"

Quizás eso me dé alguna pista.