domingo, 9 de enero de 2011

London (III) - Citizen

Aunque ya ha pasado un mes de esto, voy a continuar la crónica en orden cronológico, es decir, continuando donde lo dejé (la tercera semana de Noviembre).



La tercera semana, a la hora de almorzar, me compraba un bocadillo en The Sandwich Shop y me visitaba una sala del Museo de Historia Natural.


El Lunes dinosaurios, el Martes artrópodos, el Miércoles aves, ...





El jueves salí a tomar una cerveza con los compañeros. En los pubs, con el ruido tengo que estar muy concentrado para enterarme de algunos acentos, pero todos ponen de su parte para que los entienda.


Y así llegó el fin de semana. El sábado tocaban sitios clásicos:

Camden Town. Si venís a Londres un solo día hay que pasar por aquí. Los escaparates son obras de arte, la música, los puestos, la comida, las tribus urbanas ... un sitio como no creo que haya otro en el mundo.



Siguiendo por el canal llegué hasta Primrose Hill, una colina que tiene una vista magnífica y que está al lado del Zoo. En el canal vive gente en barcos muy pintorescos perfectamente acondicionados.



Bajé por Regent's Park, donde me sorprendió a cientos de chavales jugando al fútbol. El parque está habiltado con unas 20-30 pistas de fútbol con cesped y porterías, totalmente libre, para que la gente juegue. Me entraron ganas de acercarme y preguntar si faltaba alguien, pero el esguince no me iba a dejar y además no iba vestido para jugar.



Aparecí en Baker Street, donde no logré encontrar el Museo de Sherlock Holmes. Bajando, pasé Marble Arch y entré a Hyde Park por el Speaker's Corner. En el otro extremo del parque había una feria con motivos navideños, así que me acerqué a probar un chocolate caliente. Qué bien entró.



Ya anocheciendo llegué a Buckingham Palace, donde todos los turistas curiosos espian a los guardias.


Como aún no estaba cansado, subí a Picadilly Circus, otro de los iconos del Londres moderno. La zona (Regent y Oxford Street) estaba abarrotada de gente por las compras navideñas.




El Domingo lo pasé estudiando excepto un ratillo que me acerqué a Parliament Hill, el sitio donde había visto el atardecer anteriormente, para deambular por el bosque que tiene a la espalda. Un bosque en plena ciudad.




Al final hay una colina con una mansión, que ahora hace de museo, pero que antaño era la vivienda del dueño de estos terrenos.


Con esto prácticamente ya conocía las cosas más famosas de Londres. La mayoría de ellas ya la había visto en mi visita hace 10 años, pero salvo pinceladas no me acordaba. El recorrido de este fin de semana conformaría buena parte de lo que propuse a los que me visitaron en las semanas siguientes.

sábado, 27 de noviembre de 2010

London (II) - Moving

La gente llega al Imperial a las 9 de la mañana y se va a las 8 de la noche. ¡Como rinden! De hecho, muchos desayunan y comen aquí, e incluso algunos cenan en el departamento.

Las primeras semanas voy a dedicarlas a estudiar la teoría de los quaterniones y estadística aumentada. Tengo que dominarlo bastante bien para obtener resultados más adelante. Me cuesta, pero sé que es cuestión de tiempo.


Todos los días en el metro se me recuerda de dónde vengo y la tierra que me está esperando.


He descubierto que si me voy al primer vagón (mejor que en último), suele haber sitio. Cuando lo hay, la media hora de metro la paso leyendo o con algún podcast. Cuando me toca depié hay que aprovechar: hay que desarrollar los músculos de la mano y el antebrazo, imprescindibles en la escalada, para que Luis no se me enfade, jeje.

Danilo está en un congreso en California toda la semana (como parece que va a ser habitual). Así que muuuchas horas estudiando al día y llega el fin de semana. El sábado toca mudarse a mi nuevo hogar, un mini estudio en Tufnell Park, un poco más lejos pero por fin tengo mi nevera y mi cocina.


Me voy al Lidl, que estaba más lejos de lo que esperaba, con una maleta vacía y la traigo cargadita para todo el mes. Ahora sí =).



Este Sábado ya va a anochecer, así que me doy una vuelta para conocer el barrio. Me gusta. Aprovecho para correr un poco (después de 3 meses) y probar si el esguince está curado. No es así, pero espero que para Navidades estar bien.


Hay un cementerio precioso, lóbrego y oscuro pero que no da miedo (bueno, de noche sí). Buscad fotos en Google (Highgate Cemetery) porque es impresionante.


Vuelvo a mi estudio y a estudiar (de ahí el nombre, ¿no?). Hacía años que no estudiaba un Sábado noche.


El Domingo toca turismo. Me trazo una ruta en el móvil y a patearse otra zona. Empiezo en Covent Garden y voy bajando.




Hay un restaurante en una cripta, justo en Trafalgar Square en las catacumbas de una iglesia. Me tienta comer allí, pero prefiero aprovechar las pocas horas de luz, así que me compro algo caliente en un koreano en Leicester Square (donde justo ayer fue el estreno mundial de Harry Potter 7) y subo hacia el British Museum.



No me va a dar tiempo a ver todo, así que me acerco un rato a Egipto y luego voy a lo que siempre más me ha interesado: Mesopotamia.








Puedo ver con mis propios ojos una parte del Poema de Gilgamesh, la piedra Rosseta y otras maravillas que no recordaba que estuvieran aquí y sobre las que tanto he leído en estos últimos años.





También hay uno de los primeros juegos de mesa del mundo! Ahora que los tenemos tan de moda. ¿Estará estas Navidades en el Nostromo? jejeje ...


Se acercan las 6 de la noche y me acerco al río, a un bar que he encontrado en Facebook con buen ambiente español para ver La Liga. Tenía ganas de hablar castellano, así que me jarto de charlar con una pareja (¡de Triana!) que está de Erasmus aquí, y con la camarera que ha venido a aprender inglés.


Luego metro y para casa. Estudio un poco más y a cenar. Veo El Mentalista con un bol lleno de helado de raspberry, mermelada de fresa y una cookie trozeada. Delicioso. ¡Viva el Lidl!


¿Cómo no empezar una nueva semana con fuerza, dándome esos caprichos?

sábado, 20 de noviembre de 2010

London (I) - Contact


Al anochecher, aterrizo en Heathrow.

Todo va bien hasta que entro en el metro, ese día tienen averías, eso retrasa mi cita con el de la inmobiliaria y las siguientes 3 horas las paso bastante mal por diversos contratiempos. Llego a mi cuarto y me acuesto, bastante nervioso.


Los primeros días los paso bastante desanimado, acostumbrándome a las zonas, el metro, la moneda, ... Me da mucho corte hablar en inglés, pero sé que es normal al principio.


El Imperial College es precioso. Está en pleno corazón de la zona más cultural de Londres, rodeado de museos gratis.


Me gusta el ambiente: multicultural, cosmopolita, joven y seguro. Mi habitación está a media hora en metro del Imperial, bajando por la Picadilly Line, en Holloway Road, un sitio muy vivo.

Me presentan al equipo. Cada uno es de un país distinto, tienen pinta de ser gente bastante brillante y todos muy simpáticos y atareados. Tengo que resolver algún papeleo, pues mi registro se ha retrasado.

Enseguida llega mi primer fin de semana. A patearse la ciudad. El amigo iPhone me recomienda un recorrido, metiendo algunos cambios por mi parte.

Empiezo a sonreír por primera vez desde que estoy aquí. Esta ciudad es preciosa.




Cuando no sé para dónde tirar, tengo una aplicación que me ayuda. En no pocas ocasiones, me obligo a preguntar a los viandantes, para soltarme con el inglés.


Llego a la zona más conocida. Hay que aprovechar la luz, que anochece a las 4, así que cruzo al Southbank, donde hay música, juegos y actuaciones. Me encanta.





Ceno algo rápido en un mercadillo callejero, muy agradable. Aquí hay unos dulces deliciosos. Llego a Tower Bridge al anochecer.






Toca volver. Me pierdo por el distrito financiero. Calles vacías, nada de tráfico, mal señalizado: mejor volver a la zona turística. Quiero volver andando, pero llevaba más de 20 km recorridos y no sabía bien la ruta, así que metro y para casa. En el metro, hago una prueba con el iMovies. Gran día!


El Domingo a estudiar, que para eso he venido. Al atardecer me acerco a un parque enorme, Parliament Hill, donde se tiene la mejor (dicen) vista gratuita de la ciudad. Las familias se aglutinan para ver el atardecer. Precioso!





Me compro una tarta de manzana en un puestecillo a la vuelta. Charlo un poco. Me siento muy solo, pero empiezo a encontrarle el gustillo a esta ciudad. La semana que viene será intensa: entramos en faena.